viernes, 1 de abril de 2011

El genio tras la pantalla

Que Internet ha llegado para instalarse en nuestras vidas no es sólo un hecho, es también una ventaja, o miles de ellas. Esta ventana al mundo exterior se ha convertido, para muchos, en una llave que abre un sinfín de puertas prácticamente utópicas hace sólo unos años atrás; también en un modus vivendi.

Hoy en día casi cualquiera puede convertirse en un Aladín frente a su monitor: organizadores de eventos para los que, redes sociales como Facebook o Myspace son ya su mejor trampolín para atraer público y llenar lo mejores locales; compradores de a pie (o antiguos compradores de a pie) a los que, con el prêt-à-porter online, de repente les duele la cabeza de pensar en los montones de ropa, la espera, las largas colas y “la gente”, como si ellos no fueran tal cosa.
También están los bloggers con hambre de fama a los que sus elaborados miniespacios les permiten situarse cada temporada en el front row de las principales pasarelas, mezclándose entre las butacas con la jet set.
A éstos se les suman los solteros inseguros a los que les sudan las manos de pensar en el cara a cara y no les queda otra que resignarse al ciberespacio, o los frikies de You tube buscando ese momento de gloria que, ya saben, en el mundo terrenal nunca tendrían.
Después de esta retahíla de ejemplos, ¿se ha percatado de lo que tienen en común? Efectivamente, detrás de cada uno de ellos, a simple golpe de click, estaba Internet al servicio de sus deseos...



¿Alguien da más?
Puede que usted no vaya buscando ni el modelito perfecto, ni la pareja ideal, pero piense en aquello que siempre ha deseado y escriba la palabrita mágica en la barra de búsqueda.